Nunca es tarde para aprender a cantar (segunda parte)
Al día siguiente, a la mañana, sonó el móvil. Era mi amiga:
Sabes que me he quedado pensando mucho en lo que hablamos y me gustaría que me enseñaras a cantar, si no te parece mal. ¿Cuándo podríamos empezar?
Debo aclarar que con mi amiga tenemos mucha confianza, así que no me extrañó su franqueza. Le contesté con la misma celeridad de su requerimiento:
¿Por qué no te vienes ahora para aquí?. Luego te invito a comer
Una hora después ella estaba en mi casa. Comencé a observarla desde otro lugar, a escuchar cómo sonaba su voz, cómo era su postura al estar de pie, si tenía tensión y en dónde. Percibí su nerviosismo.
A mí la cantante que me gusta mucho es Celine Dion – me dijo. Sus canciones son muy románticas y tiene una voz fabulosa. He visto Titanic varias veces. También las canciones de Malú me gustan mucho, pone mucha emoción. Además algunos musicales: El mago de Oz, Chicago…….
Mi amiga hablaba rápidamente mientras nos íbamos acomodando. En cinco minutos, me refrescó todos su gustos musicales. La dejé que terminase, en ese momento le pregunté
¿Por dónde crees que vamos a empezar?
Hice esa pregunta en primer lugar porque se trata de mi amiga Almudena, en segundo lugar porque creí que al dedicarse ella a pintar, debía estar familiarizada con el aprendizaje de la técnica para su profesión: aprender a dibujar, pintar con diferentes materiales, etc.
No lo sé – respondió.
Al principio me sorprendió su respuesta, pero luego entendí el motivo. Al igual que mucha gente, Almudena estaba viviendo un sueño, quiero decir, estaba totalmente metida dentro de su ensoñación. Comprendí que tenía que ir de a poco, si quería que nuestra relación profesor-alumno continuase más allá de esa mañana.
Comenzaremos relajando nuestro cuerpo – le respondí.
En esa primera clase pude conocer y sorprenderme de las condiciones musicales de mi amiga, dónde estaban sus puntos fuertes y débiles. Estuvo atenta todo el rato a mis explicaciones, me escuchó con gran atención. Pude observar su gran capacidad intuitiva para reproducir los primeros conceptos técnicos. Casi al finalizar, le propuse que cantara una canción infantil sencilla, para que tuviese la idea de que algo había aprendido (yo sabía que había aprendido bastante, aunque ella no fuese consciente de ello). Al terminar la clase, dijo:
¿Ya está?
Hemos estado una hora y media, creo que hoy hemos tenido suficiente.
Se me ha pasado rápido y me ha gustado mucho la clase – sonrió.
Me alegro, ya sabes, esto que hemos hecho hoy, de nada sirve si no lo practicas mañana, pasado y al día siguiente.
¿Sí?. Y yo que pensaba que para cantar había que tener un don.
¿Don?. Que va amiga mía, eso es cuento chino.
Nunca es tarde para aprender a cantar
“Todos creen que el cantar, que el cantar es nomás abrir la boca”
Almudena es una gran artista plástica, por lo menos es lo que yo creo. Con mayor o menor acierto ha pintado desde su adolescencia con distintas técnicas, ha tenido varias exposiciones e incluso algún premio. Ahora dedica su tiempo a la maternidad y a la enseñanza de las artes plásticas. Siempre estuvo vinculada al arte y la expresión, pero nunca cantó. Luego de un rato de conversación, me confesó:
- A mí me hubiese gustado aprender a cantar. Pero creo que ya es demasiado tarde.
- ¿Por qué?
- No lo sé ciertamente, tengo tengo “>esa impresión. Además, no tengo tiempo. Siempre que puedo sigo los programas sobre cantantes de la televisión- yo iba viendo cómo su cara se iluminaba- me gusta ver cómo se adueñan del escenario, oír sus voces, oír una vez más esas canciones que me gustan tanto…. Te confieso que siempre me emocionan. Pero no me creo capaz de hacer algo así.
Mientras mi amiga hablaba, yo iba preparando mi batería de argumentos que saldrían disparados cual misiles de mi boca al momento exacto en el que ella saliera de su ensoñación. Por un momento, pensé en darle batalla sin más, pero fui más allá.
- ¿Adivina el promedio de edad de uno de los grupos que dirijo?, le dije. Quedó pensando, por un momento ¿40 años?.
-Jajaja……40 años, esos son los más jóvenes. El promedio de edad del coro que dirijo los jueves es de 75 años, incluso alguno tienen más edad.
- Mi amiga abrió grande sus ojos
- Sí, mi querida amiga. Allí están todos cada jueves, descubriendo un mundo de posibilidades. Cada ensayo realizan los ejercicios de estiramiento que les propongo para empezar a cantar (de la espalda, los brazos y el cuello, la parte principal del cuerpo involucrada en el canto) los ejercicios de respiración, las vocalizaciones. Y dan lo mejor de sí, con toda su ilusión.
Mi amiga me quedó mirando por un momento pensativa:
- ¿Y cómo lo hacen?, preguntó desafiante.
- La clave está en exigirles lo que pueden dar. Eso no significa hacer la vista gorda cuando hay errores, sino todo todo “>lo contrario. Por supuesto que la edad es un factor determinante, es una realidad que limita su evolución, pero eso no quiere decir que no se avance. Es para todos gratificante percibir ese progreso, el cual consiguen a su ritmo. Es todo un desafío para ellos y para mí. Continue reading this entry »